Malos tiempos para la prensa escrita
Últimamente no hago más que informarme a través de mi Google Reader y de la portada de Google News. El ritual matutino de ir a comprar el periódico, saborear un café mientras lo voy (h)ojeando y la prospección de cada ejemplar para encontrar la opinión de mis columnistas preferidos poco a poco va desapareciendo, y es sustituido por la visita de cuatro páginas web de información online para estar al día de las últimas nuevas, la constante afluencia de noticias de mi interés a mi "buzón" RSS (nada de política en la selección del día, por favor) y el descubrimiento de nuevos opinadores en internet tan buenos o mejores que los que en su día me engancharon en papel.
Leo que el prestigioso New York Times debe hipotecar su sede para capear la crisis por el descenso en las ventas, que los trabajadores de El País van a la huelga por causas similares, y me pregunto cuántos rotativos históricos están a punto de cerrar sus puertas si la tendencia sigue en la misma dirección. ¿Se acerca ya el tan cacareado fin de la prensa escrita? Yo no tengo ni idea, pero sigan a themediaisdying y empiecen a rezar sus plegarias por otra "cosa de toda la vida" que se desvanece bajo el peso de la era digital.


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